martes, 10 de noviembre de 2009

De pin, queridos amiguitos

Plutarco Tuero, la alcaldesa y Agamenón
en una escena de San Nicolás del Peladero



A mis amigos del Facebook,
a quienes me compartieron las anécdotas.


Desencajada por estos friazos árticos que nos hemos gastado la semana pasada en el valle de México, el viernes me quejé de la ambiental gelidez haciendo uso de esa faceta trivial y frívola del Facebook donde, como dice Frank Zárate, la gente suele hacer gala de sus miserias humanas y su dosis de bobería. Puse allí: “Este frío está de la repi…” Los contertulios empezaron a comentar y mi vecino de la niñez y viejo amigo Alberto Contreras nos contó que en Chile lo mismo hace un frío de la “repi” que un calor de la “resin”. Entonces Elia Martínez-Rodarte, mi admirada y regia colega, siempre tan curiosa de los cubanismos desde que su anfitriona de allá le dijo que le haría un arroz con pollo y un potaje que “te cai patrá” [o sea, te caes para atrás], preguntó qué significaban los respectivos apócopes y le fueron aclarados lacónica pero sustanciosamente.
Acto seguido, Contrera engoló su voz virtual, como locutor viejo, y apuntó: “Éste fue el minuto cultural de la mala palabra”. Y automáticamente me acordé de la locutora de la madrugada en Radio Enciclopedia que anunció, con esa voz sexy que suelen tener las cubanas: “A continuación, Water Murphy con El vuelo del moscardón” y sin darse cuenta de que el micrófono seguía abierto, un bostezo descomunal precedió a la frase: “Ay cojones, qué sueño tengo”...
Sin lugar a dudas, el gran hito de las pifias televisivas cubanas fue el de Armando Calderón en La comedia silente. Los domingos en la mañana, como parte de la programación infantil, pasaban en el Canal 6 una serie de cortos del cine mudo que Calderón iba narrando en vivo —no había entonces grabaciones previas ni trasmisiones diferidas—. El hombre se engolosinaba en detalles y ocurrencias con una creatividad y una soltura dignas de asombro. En una de aquellas escenas, algo así como la guerra de los pasteles o un Songo le dio a Borondongo y Borondongo le dio a Bernabé, casi asfixiado por la celeridad que el capítulo le exigía, concluyó: “¡Esto está de pinga, queridos amiguitos!” La frase se insertó en ese mismo instante y para siempre en el lenguaje popular y se repite a diestra y siniestra cada vez que la cosa está que arde —o sea, constantemente.
Para un extranjero, pocas cosas hay tan subyugantes como las expresiones populares de otro país. Cuentan que cuando el actor español Juan Echanove fue al programa sabatino Contacto, Raquelita Mayedo le preguntó cómo se sentía en Cuba y él le soltó, convencido de estar tocando la cumbre del aplatanamiento: “Pues de pinga”. La muchacha trató de explicarle que la expresión —a pesar de Armando Calderón— no era muy apropiada para decirse en público, y menos en televisión, y el hombre respondió: “Bueno, perdón, pero es lo que más he oído desde que llegué a Cuba”.
Nela del Rosario era, por entonces, una señora ya mayor y arregladísima, muy propia, que anunciaba los cambios de programa. Una de aquellas noches, a punto de comenzar la transmisión de una famosa serie, Nela, haciendo un rotundo movimiento de cabeza y hasta una pausa confirmatoria, sentenció: “A continuación, el próximo capítulo de Los Rosenberg… deben morir”... Un segundo después se dio cuenta del terrible error y alargando la mano hacia la cámara e incorporándose a medias intentó corregir: “No, no deben morir, no deben morir...”
A Nela del Rosario la dejaban segundos y segundos con la sonrisa enfriándosele frente a la lente mientras preparaban la entrada del próximo programa. Ella sostenía estoicamente la mirada tratando de que el estiramiento de las comisuras no menguara ni diera cuenta de su molesta situación. Pero del mismo modo en que había esas demoras, solía haber cortes intempestivos que no daban tiempo a ninguna explicación, como le pasó a Miguel Ángel Alea en un enlace del Noticiero Nacional a Santiago de Cuba. Estaba dando las noticias de la zafra cuando le anunciaron que a la transmisión le quedaban sólo unos segundos y el gordo se apuró a decir: "...esto es lo que hacemos los santiagueros para cumplir con la premisa de nuestro Partido de hacer menos con más"... Corte a La Habana, se va el enlace y el pobre hombre se queda rojo como tomate imaginándose el catálogo de regaños y castigos que iba a caerle encima.
Santiaguera era también Sonia Suárez, aquella morenaza que empezó como locutora en Tele Turquino pero, gracias a su simpatía —y quién sabe si a otras mañas—, se la llevaron a La Habana, al Noticiero Nacional. Allí le encargaron las breves internacionales y en una de sus apariciones, anteponiendo, cual es costumbre, el país donde se origina el despacho de prensa, aquélla leyó —que ya había prompter o algo similar—: “Madascagar…” Revolviéndose entre contener la risa, disimular la pena y sacar a flote el asunto, decidió rectificar y repitió contundente: “Madascagar”… ¡Ni modo!, diríamos en México.
Como bien comentó Ana Zilma, hay mucho de leyenda en estas anécdotas que generalmente nadie cuenta de primera mano, como testigo ocular o auditivo, sino por la larga tradición oral que nos hace repetirlas una y otra vez muertos de risa, como chistes de Pepito. Los martes en la noche había en el Canal 6 —el único entonces, porque Tele Rebelde era local— un panel integrado por tres luminarias de la academia cubana: Gustavo Du Bouchet, María Dolores Ortiz y Humberto Galis Menéndez. Los televidentes mandaban nombres, temas, hechos históricos, obras de arte y personajes descollantes de la cultura universal que los doctores adivinaban a través de preguntas que los acercaran al resultado. Sólo podían cometer diez errores y casi nunca llegaban a ese monto.
Hay que apuntar, en este caso, antes de pasar al suceso en cuestión, que como en todas las culturas el 13 está cargado en Cuba de connotaciones “negativas”. Cuando una cuenta llega a ese número, suele decirse 12 + 1 o saltarse del 12 al 14 para evitar que los muchachos bromeen —y se jodan al otro— con un versito rimado que, al decir trece, acota: “si me la mamas, crece”. Supongo que en cierto momento, alguien, en respuesta a esa invitación no pedida y por lo general molesta, le espetara al gracioso, con gesto de “vete al carajo”, la conminación: “¡Tócate!” A partir de entonces, la cuenta numérica solía ser: 11, 12, tócate, 14…
Hablando, pues, de lo posiblemente irreal de estos chuscos acontecimientos televisivos, es difícil imaginar a una mujer tan fina y atildada como la doctora Ortiz —en aquella época, en la que todavía se era bastante celoso con los valores y la propiedad del lenguaje, y en aquel programa especializado en arte y cultura— diciéndole a su compañero de Escriba y lea, quien acababa de adivinar “el número 13”: “Ay, Du Bouchet, discúlpame chico, pero... ¡Tócate!”
Como toda transmisión de la época solía ser en vivo, con actores muy profesionales, curtidos en la improvisación que salvara cualquier pérdida de memoria, y como no existían los “apuntadores” que les soplaran al oído la siguiente frase, abundaban los chascarrillos alejados del guión original, especialmente en los programas de comedia. Uno de los más famosos fue San Nicolás del Peladero, con un elenco de primera y una trama que satirizaba la vida en un pueblo de provincia durante la república —dizque mediatizada—, antes de la revolución. María de los Ángeles Santana, que encarnaba a la alcaldesa del poblado, tenía un mayordomo de nombre Agamenón, al que llamaba con filigranas vocales que asombraban a la mismísima escala musical. Cuentan que en uno de los capítulos, habiéndose tardado Agamenón más de lo previsto, recibió el regaño de su ama: “La próxima vez que te demores en llegar cuando te llamo, se lo voy a decir al CDR”. Y acto seguido, con una risita entrecortada acotó: “Ay no, chico, no… a quien se lo voy a decir es al alcalde, a mi marido Plutarco Tuero”.
Dice Contreras que en uno de los capítulos de Juan Quinquín en Pueblo Mocho, aquellas Aventuras que también se transmitían completamente en vivo, Julito Martínez sacó la pistola para matar a uno de los guardias; el responsable de los “efectos especiales” andaba entretenido o le fallaron los rudimentarios instrumentos con que se remedaban los sonidos, y la pistola no “disparó”. Julito, con su habitual seguridad y entereza, la guardó en su cartuchera, volvió a sacarla e hizo “¡pum!” con su propia boca. Al “caer muerto” el guardia sin mayor dilación; Julito miró a la cámara fijamente y afirmó: “Es que estas pistolas eran del carajo, ¿sabe?”
Y terminemos con una de Radio Reloj, esa estación que da la hora e intercala noticias y comentarios culturales entre minuto y minuto. Por lo general se van alternando dos locutores, para que las voces distintas traten de salvar la insalvable y desquiciante monotonía del concepto en sí. Cuentan que uno de ellos leyó la semblanza de José Raúl Capablanca el día en que se conmemoraba el aniversario de la muerte del magistral ajedrecista. A continuación anuncian el minuto exacto y, accidentalmente, el segundo locutor comienza a leer la misma nota. Al percatarse del desliz, lo repara afirmando con toda seriedad: “José Raúl Capablanca murió... en el minuto anterior... Radio Reloj da la hora...” Tac, tac, tac… clin!

27 comentarios:

Juan Carlos Recio dijo...

Excelente, siempre encuentro cosas muy interesante aquí, me he reído y recordado a gusto, gracias

Nancy dijo...

Delicioso! gracias! Tuve la gran suerte de ser alumna de la Dra. Maria Dolores, la mas jovencita de los profesores en ese momento, en el Buenavista School. Impartia Gramatica. Dios la conserve viva todavia, fina, bonita, simpatiquisima. Si, ella es capaz del "tocate" con su exquisita manera de decir. Muchos años despue nos encontramos un buen dia en la "UPEC" y para suerte mia fue un momento de esos que vale la pena recordar, ay! esos colegios antes de la involicion y la barbarie...
Un abrazo.

Alexis Romay dijo...

No he parado de reír...

ViB dijo...

Ya lo dijo alguien antes: Delicioso!!!
Volví a reírme como ese Viernes pasado que me dejó la risa pegada durante todo el fin de semana! Que se preparen mi mujer y los niños para la tremenda tanda de "San Nicolás del peladero" que les voy a dar. Gracias, amiga mía, mil gracias

Escombros hablaneros dijo...

Niña tienes una memoria de elefante, me has hecho reír bastante.

Anónimo dijo...

Me he reido a mares con este parque de hoy. No pouder estar el otro dia en la jodedera de facebook.
Pues te contare una. A mediados de los 80, estaba por terminar un cirso de nuevos locutores para la tv. Llego el mmomento de las practicas y los puiseron a cerrar las transmisiones un poquito antes de las 12 de la noche, Una de las muchachhas, que mi madre le decia cara de vaca, por sus enormees ojazos negros de pestañas largas dijo una noche: 'Y bien, hasta aqui nuestras transmisiones de hoy. Muchas noches y buenas gracias"
Otra, Cunado empezo el espacio Aventurras, en los tempranos 60 (En lo infinito de los cielos. En la oscuridad del mar. EEl hombre se enfrenta a su destino y surgen las...AVENTURASSSSSS)Ssiemppre habiaa una escena en la que el protagonista llegaba a un bosque de plantas mediio marchitas (se achicharraban las hojas por el calor de las luuces) con sus seguiidoores y decia:" Ustedes, por alli(señala a la izquierda)y salia un par de extras. Ustedes por alla (salian otros dos extras y se quedaba con otros dos a los que decia: Ustedes, conmigo. pero antes simpre habia un aenorme piiedra en ese bosque que se repetia de una aotra aventura sin impotrtar que fuera Robin Hood, El caballero Blanco o Los Mambises y el protagonista subia alli su pie y echaba algun bocadillo. En una de esas, Julito Martinnez deposito con tal fuerza el piie en la roca (que por supuuersto era de papel mache) que la atraveso hasta que le llego a la rodilla y dijo:ñoooo!
Y una anecdota tremenda fue cuando Omar Moinello (que anda en Miami y puede connfirmarla) se encabrono porque le dejaban la camara unos cuantos incomodos segundos despues que terminaba su parlamento y se fue resbalanndo de su silla mientras para desaparacer detras de la mesa mientras decia: Me voy en faceeeeee!!!
Besos.
Omar Mederos

Mabel dijo...

ode... me he muerto de la risa... conocia casi todas las anecdotas, pero la de la pistola de Julito no, ni la de la alcaldesa y son fabulosas...
Decirte que yo si estuve frente a la television(ni me lo conto nadie, ni lo reinvento mi memoria) el dia en que Echanove casi mata del susto a la raquelita y lo que le dijo fue: hija, pues pinga es lo unico que oigo en casa de mi amigo Pablo Milanes desde que llegue... te lo digo y te lo repito: me lo estoy pasando de pinga, que asi me ha dicho mi amigo Pablo que se dice...
lo de los Rosenberg es de morir...
Otra buena, es que Omar Moinello, en el ultimo boletin de la madrugada, porque no le quitaban la camara de su cara y hacia mas de un minuto que habia terminado de dar las noticias, se fue resbalando por la silla para abajo, siempre sonriendo, y se metio por debajo de la mesa, para escaparse de alli...
besos

Marilyn dijo...

Me reí mucho leyéndote. No presencié ninguna de las situaciones que cuentas, pero ni falta que me hace, me encantan, y cada vez que las escucho me río como el primer día.
Deberías dedicarle un blog a Juana Bacallao, ella tiene un anecdotario fabuloso.
Aquí va una "juanería". Dice que la negra cantaba en Tropicana, y Paco Rabal, el actor español, fue a ver el show. Al divisarlo en el público, la doña le gritó: Viejito, me encantan tus perfumes.
Sigue escribiendo, que nos hace falta alegrarnos la vida.

Anónimo dijo...

Ay, Odette, me cagué de la risa, hasta Geny, mi secretaria, quiso leer lo que me tenía soltando esas carcajadas. Pero a ella no le dio tanta risa, obviamente. Normy

jtg dijo...

Ay, amiga, me reí muchísimo con tu entrada de hoy. Muchas gracias. Sólo recordaba la de Calderón en "La comedia silente". Me parece recordar que ese día yo lo estaba viendo... y oyendo. De las demás anécdotas no tenía ni idea, o no las recordaba. Te cuento una que me hizo mucha gracia estando ya en España. Contó Imanol Arias en la televisión aquí, que en una entrevista que le hicieron en Cuba, juraría que en aquel programa ¿Contacto contacto?, la presentadora le preguntó qué fruta le gustaba más de Cuba; a lo que él respondió: "a mí la papaya, me las comería todas". Claro él no sabía lo que decía. Bueno, dice Imanol que al día siguiente, mientras caminaba por La Rampa, se paró un carro a su lado y el conductor, sacando la cabeza por la ventanilla, le gritó: "Oye, galleguito, la papaya mía no te la vas a comer tú ¿sabes?". Este tipo de anécdotas es muy buena. Gracias de nuevo. Te abrazo.
Jorge

el goty dijo...

por poco nos meamos de la risa mi mama y yo leyendo tu prosa querida, pero te falto apuntar la contesta genial al consabido 'tocate' que es y si lo meto que te parece ' como vez con rima y todo, que al cubano no se le escapa nada que cara'

ZoePé dijo...

Con permiso. Es la primera vez que comento aquí. Me he reído tanto..., gracias por la deliciosa crónica.

Anónimo dijo...

Ay, cómo me he reído con esto. Yo sí fui testigo de Nela del Rosario con eso de los Rosenberg. Lo vi y no lo podía creer. Enseguida llamé a uno de mis amigos a contarle, y también lo había visto. Estuvimos riéndonos de eso durante SEMANAS..

Anónimo dijo...

¿Y no se saben una anécdota de la TV de Miami? Esa la vi yo, con estos ojitos que se van a comer los gusanos. Ocurrió en el Noticiero del 23. Estaban Bernadette Pardo y el locutor argentino que es muy serio, de apellido Benitez. Parece que ellos ensayan antes de que salgan al aire. Pues resulta que de pronto sale el noticiero y empieza Benitez a dar la noticia de un tiroteo que había habido en no sé dónde, y la Bernadette, que al parecer pensaba que no estaban aun en el aire, se pone a escenificar todo lo que el locutor decia. Cuando él hablaba de tiros, ella le apuntaba a la sien y le hacía: Pum, Pum... Y cuando él hablaba de que la gente corría, ella gritaba y se llevaba la mano al cuelllo como si la ahorcaran. Lo más cómico era que Benitez seguía impasible leyendo su nota. Y de pronto parece que alguien avisó que habían salido por error al aire, y Bernadette puso una cara de horror tremenda. Hicieron un corte y se fueron a comerciales. Luego salieron al aire de nuevo como si no hubiera pasado nada. Eso ocurrió a principios de los 90.

Anónimo dijo...

Algún día todo esto tan delicioso que escribes con tanto amor y humor debe publicarse en un libro (que ojalá no demore). El anterior del chancleteo fue insuperable.
Por cierto, lo del pobre y admirado Calderón es toda una leyenda, no está comprobado, pero todos se lo achacamos a él (yo mismo abuso de la expresión tan precisa), como de esa frase antológica de Virgilio Piñera en Aire frío: "Lo bueno que esto tiene es lo malo que se está poniendo".

elio dijo...

Estuve en el debate el primer dia...,y aun me rio .., creo que olvidamos el bocadillo que nos privo por algun tiempo de Enrrique Arredondo ( Bernabe ) en " Detras de la Fachada " , cuando le dijo al nieto...Nino si sigues jodiendo te pongo a ver Munequitos Rusos...!!!

rafa dijo...

¡Qué manera de reirse caballero, que manera ...!
Gracias Odette por hacernos recordar estás cosas, la antológica de: "de pin queridos amigos", sigue en mi transcurrir argentino, ya en casa lo usan cuando la situación lo amerita.

rafa dijo...

Se me había olvidado lo de "los muñequitos rusos" que comenta Elio, ¡Buenísmo!

Anónimo dijo...

Muy cómico, me he reído muchísimo. Lo único es que yo me perdí todo eso y ni sé quien es o fué Nela del Rosario ni la mayoría de los otros que mencionan. Sólo recuerdo a los actores de San Nicolás. Casi toda mi vida en Estados Unidos. Creo que sería más felíz si la hubiera pasado en México, como tú, Odette. Pero bueno, no debo de quejarme, peor están en Cuba. Al menos tú ries, y haces reir, y sigues siendo una persona normal, con mucho de cubanía.

Manuel Sosa dijo...

Dos veces escuché cosas muy graciosas en Radio Reloj.

En una de ellas, a los locutores les dió un ataque de risa. Estaban leyendo, y de pronto se echaron a reir a carcajada limpia... Y a los pocos segundos, como si no hubiera pasado nada, siguieron leyendo.

Y en otra ocasión, el que se rió fui yo, porque el locutor dijo:

Radio Reloj, 8 y 25 centavos!

Nancy dijo...

Mira, hay una anécdota del Capitán Tormenta (Cristina Obín) que yo escuché de primera mano, es decir, la mismísima Cristina me hizo el cuento. En uno de los episodios del Capitán Tormenta le tocaba tirarse de un muro y pelear, espada en mano, con un montón de 'malos'... que eran casi todos extras... y ganaban $10 por fajazón. De pronto, Cristina escucha que uno de sus enemigos estaba tratando de decirle algo que ella casi no entendía. ¿Sabes qué decía?: "¡Tormentica, no me mates!" "¡Tormentica, no me mates!" Porque si ella lo mataba, el pobre no podía salir en el otro capítulo.
Y otra anécdota famosa. A Lili Rentería, conocida ella por talento, belleza, pero también por el tropelaje que armaba cuando se le subía el Mercurio en Piscis (léase distracción), le tocaba presentar al ministro de cultura y así dijo ante una Cinemateca repleta: "Y ahora, con nosotros está nuestro Ministro de Cultura (pausa y énfasis), ¡Armando Dar Jávalos!
Carcajada total, absoluta, inmensa, en la sala. Dar Jávalos salió a escena sin poder creer aún lo que había escuchado.

Gaby dijo...

Me hiciste recordar que hace unos cuantos años en un juego provincial de beisbol que estaba muy cerrado, noveno inning, el equipo que estaba perdiendo con las bases llenas, el bateador conecto un batazo y el locutor, tan emocionado, narro: la bola se va, se va, se va y la bola se fue pa la pinga... Te podras imaginar que hasta ese dia narro pelota, jaja
Gaby

Lita dijo...

Querida Odette, este comentario está super divino y divertido. Te cuento que hubo en Paraguay un presidente de la Corte Suprema que consiguió para su novio un programa de televisión, en aquellos tiempos del blanco y negro y, por supuesto en vivo. El novio repetía siempre al final "han visto ustedes este hermoso programa"... lo que se dice modesto no era.
Una vez, cuando yo era productora de un progrma en vivo, estalló una de las luces y un trozo de vidrio cayó sobre una plantita artifical que comenzó a incendiarse. Los conductors siguieron con la entrevista que estaban haciendo y las cámaras se alejaron de la plantita en llamas. Vino el corte y la apagaron pero la cara asustada de los tres conductores quedó grabada. Siempre te leo y me encanta tu sección.

Anónimo dijo...

Sé una de Radio Reloj que el tipo de madrugada dijo la hora exacta, es decir, 2 de la mañana, por ej. y ahí dan los titulares y dicen fecha y día de la semana en que estamos, si es jueves etcétera, pues cuando el locutor leía (hipotético el ejemplo), hoy es jueves 14 de agosto de 1985, Año 34 de la Victoria, dijo, ¡coño, hoy es mi cumpleaños!
Y bueno, está Iskra del Sol, la locutora de Radio Mambí que presentó a "de Paúl Eme Ce Carnei, Yeyo el submarino"...

Anónimo dijo...

Hace dias estaba por agradecerte este posteo (se dice asi?). Me he reido de lo lindo. Lo mas dificil fue explicarle a Claudio que como buen argentino no entendia nada. Bah, casi, porque ya es cubano!
Como dato de interes te cuento que anos despues de los hechos, en una entrevista para El Caiman Barbudo, Armando Calderon negaba la veracidad del cuento, aunque a la vez reconocia que ya a esas alturas era lo menos importante pues habia pasado a la lista de historias populares. Lo que dice Omar tambien. Aun hoy en dia con una amiga mia cubana que tambien vive en Bs As nos decimos: ustedes por alla, ustedes por alla, lo demas conmigo! (y somos 5 gatos!!!)
Beso grande y un placer leer tus cosas.
Ernesto Carro

Laura dijo...

Génial! :)) Una amiga me recomendó el relato. Digamos que, cuando despierto, siempre estoy de buen humor, me cuesta un poco más cuando hace frío y gris afuera, pero es que después de haber leído esto, aún siendo un domingo invernal, he saneado mis pulmones por una semana solamente con la risa!. Gracias!

Anónimo dijo...

Wonderful written piece along with truly helpful ideas. Appreciation for placing it together.