martes, 21 de septiembre de 2010

To’ el mundo bailando en cuero con la mano en los bolsillos





Hace unos días me mandaron el video de un concurso de belleza en la discoteca Guanímar, en Guanabo, una de las playas del este de La Habana. En la filmación, en tiempo real y de muy mala calidad, asistimos a un show en el cual el público, azuzado por un animador tipo el Residente de Calle 13 ―desagradable y pasa’o como un yunque―, corea “quítate la parte ‘e abajo”, “quítate la parte ‘e arriba” y a ese son las contendientes se aligeran de ropa ―ya de por sí ligeras― y hacen movimientos cada vez más ilustrativos, audaces y provocadores para mostrar las capacidades, habilidades y dones que en ese certamen les valdrían la victoria. Acaban como Dios las trajo al mundo ―un poquito más creciditas, claro está―, chupeteándose y apretujándose unas con otras, y enseñando alegremente hasta las entretelas de Falopio mientras los asistentes deliran de regocijo.
Eso siempre ha pasado, dirán algunos y tienen razón. Cuando éramos chicos fueron casi un mito en Cuba las llamadas fiestas de perchero ―porque te entregaban uno cuando llegabas para colgar tu ropa―, sólo que no ocurrían en una discoteca propiedad del Estado sino al tibio amparo de los aposentos, ocultas del ojo del vecino, y como estaban penadas por la ley revolucionaria, si alguien daba el chivatazo y te agarraba la policía en esas encueraciones, ibas a dar a la cárcel sin excusa ni pretexto y hasta con el casco puesto.
Dirán otros ―y también tendrán razón― que cosas peores hemos visto, por ejemplo, en Wild On!, ese programa de E! Entertainment Television que muestra las animaciones nocturnas en los destinos de alto turismo del universo y más allá. Porque desde que los medios de comunicación se obsesionaron por lo íntimo y lo macabro, desde que tener una cámara de video dejó de ser un lujo y pasó a formar parte de las aplicaciones básicas de cualquier teléfono celular, desde que surgieron las redes sociales y la vieja frase de “ya no hay vida privada” se nos convirtió en realidad, todo eso baila ante nuestros ojos, de tan estupefactos, casi espetafuctos.
Hablas de gente que se divierte, que suelta el cuerpo sin inhibiciones, que la pasa bien, protestarán otros… ¿No era ese mismo tipo de represiones y golpes de pecho lo que se le criticaba a la moral burguesa? ¿Qué pasa, Odette, te estás poniendo vieja, moralista y olvidadiza?... Es cierto, cuántas veces no habré repetido que cada quien tiene derecho de ―al buen decir cubano― hacer con su culo un tambor y dárselo a tocar a quien más le guste. Sin embargo, tal vez no se equivocaban las abuelas, con su sabiduría milenaria, cuando regañaban: “niña, no te muevas así que los hombres no te van a respetar…” Y yo, si bien no tengo la sapiencia, ya me aproximo a esa edad.
Y no es que quiera inaugurar la Liga de la Pureza ni el club de No drogas, no sexo, no rocanrol, pero no es posible ver un video así y quedarse indiferente. Mucho menos los cubanos, que “o no llegan o se pasan”, es decir, que no tenemos puntos medios: o nos encanta o nos indigna. O pasamos rapidito y convenientemente del enojo al despelote porque en esa vida comunitaria que tuvimos que llevar, si no eras como la mayoría —dicho ahora en buen mexicano—, te llevaba la chingada. Eso nos dio parámetros menos firmes y, al instante, todo suele derivar hacia el chiste ingenioso, la carcajada y pasa sin más trámite a los anales de lo sin importancia y del olvido.
De pronto me pregunto qué pensaría la presidenta del mexicano Instituto Nacional de las Mujeres si viera tan especial concurso. A ella que la hicieron disculparse públicamente después de afirmar que en Miss Universo “se exhibe a las mujeres como reses”. Nada más cercano a la más cierta realidad: como vacas en feria agropecuaria, como esclavas en tarima colonial, sin más valores que la belleza física y la juventud —que no son pocos pero no son todos—, porque allí ser lo más bobas posible parece un requisito de inscripción.
Ya sé que lo de Guanímar es una velada underground, pero son precisamente las manifestaciones soterradas —y no las “oficiales”— las que marcan la verdadera esencia de una época o una coyuntura, especialmente en un planeta donde, como me dijo ayer un amigo, se ha entronizado el ultraje femenino como acto cultural. ¿Que a eso colaboran las propias mujeres? Absolutamente. ¿Que las que bailan encueradas en el video lo están haciendo a gusto y de propia voluntad? Es muy posible, claro que sí. ¿Que tienen derecho a hacerlo? Totalmente… ¿Pero están conscientes ellas de que repiten roles, valores y patrones al uso —ahora y en cualquier época— para complacer intereses y apetitos que no siempre son los propios, y que en esa complacencia se degradan?
Quienes me conocen saben que he sido todo menos puritana. Confieso que aunque nunca me desnudé enfrente de un auditorio —que recuerde—, he hecho miles de barbaridades incontables ―de cuenta, no de cuento― de las que no me arrepiento porque son parte de mis aprendizajes e, indiscutiblemente, no sería quien soy si no las hubiera experimentado. Pero, ¿cuáles son los límites, el equilibrio entre diversión y vulgaridad, entre gozar y joderse la autoestima? Porque cuántas veces la que se creía más sabrosa, un buen día se dio cuenta de que es sólo una infeliz incapacitada para “darse su lugar”, ese otro término de antaño.
Sí, tal vez me estoy poniendo vieja y han brotado de donde originalmente se asentaron los atisbos de la educación de mis abuelas prerrevolucionarias, aquellas que insistían en no confundir libertad con libertinaje. Y no, no me parece gracioso ni divertido ver a esas muchachas desnudándose en la discoteca de Guanabo, como no me lo pareció la semana pasada el video de la springbreaker aventada de la tarima a golpe de pelvis.
En las últimas dos décadas he tenido el privilegio de conocer mujeres de todas las edades y nacionalidades —cubanas incluidas, por supuesto— comprometidas en una lucha, a veces tortuosa, por el respeto a las mujeres en todos los ámbitos. Con esas amigas he aprendido a tejer solidaridades y a reenfocar la vida, a verla desde otros puntos de vista que desconocía o desdeñaba, tan machistas como fuimos en medio de la formación del hombre nuevo, proceso en el que las hembras también debíamos ser hombres. A esas amigas, a esas maestras, como a mis abuelas, les estoy agradecida y les dedico este texto.

36 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnifico texto y valiosa refleccion Odette...Me quito el sombrero 1
Un agradecimiento por compartirlo con todos.
Magali de la Cruz.

EL SITIO DE LA LUZ dijo...

Un post bien claro, lo malo no es hacer con tu cuerpo lo que deses, lo pésimo es no acudir sino a la vulgaridad para realizar tus momentos de fama. Es un boom postmoderno de lo ultra vulgar.

La vega de los Ruisánchez dijo...

excelente tu texto, Oddette, justo en la medida.

ZoePé dijo...

Creo que, en un 101%, me siento identificada con estas palabras, paisana.
Gracias, como siempre.

Anónimo dijo...

Ay, Odettita, yo creía que las fiestas de perchero eran nada más en Pinar del Río!

rafa dijo...

Excelente tiro al centro del Blanco.
Cariños

Félix Luis Viera dijo...

Muestra de la estupidez y la decadencia, y además con 40 años de atraso (en el tiempo, digo). Hacer eso en público y con semejantes frases convocatorias, refleja lo jodidas que están ess personas. Todo en privado está bien.
En lo que reescribo a continuación está lo que creo es la valoración justa.


"¿Que tienen derecho a hacerlo? Totalmente… ¿Pero están conscientes ellas de que repiten roles, valores y patrones al uso —ahora y en cualquier época— para complacer intereses y apetitos que no siempre son los propios, y que en esa complacencia se degradan?
Pero, ¿cuáles son los límites, el equilibrio entre diversión y vulgaridad, entre gozar y joderse la autoestima? Porque cuántas veces la que se creía más sabrosa, un buen día se dio cuenta de que es sólo una infeliz incapacitada para “darse su lugar”, ese otro término de antaño."

Un abrazo: Félix Luis

Jennie Carrasco Molina dijo...

Sí, querida, tienes razón. A las mujeres nos toca luchar duro y parejo en este mundo de machos que no van más allá de sus instintos (léase violencia, guerra, porno, etece, etece)

Karamchand dijo...

De tres, tres; apesar del parche antes de la gotera, con repseto le digo que resuma intolerancia el post; com bien dice, debe ser la edad, como nos pasa a todos, a mí. La juventud no sólo es una condición física, también es mental. ¿Además, se cuenta con detalles de lo sucedido para juzgar y condenar?, puede que el alcohol, desinhibidor fuera el culpable, quizás también las drogas, cualquiera de estas cosas en exceso, las persigue la ley en otros países, ¿por que perseguirlas nosotros?. Como el post es general, no particulariza Cuba, donde se desarrolló el suceso, me parece como dije, intolerante. Si de una vez aplicaramos aquello de mejor un culpable suelto en la calle, que un inocente preso enla carcel, lo que equivaldría a más tolerante en este caso, de seguro estaríamos los cubanos mejor.

Mayda Anias dijo...

Tienes razón. En todos los tiempos y todos los lugares se han hecho cosas así. Y peores. Ahora también se hacen, así que una discoteca cubana no es la excepción. Pero lo triste, lo preocupante, es cuando estas cosas se hacen por imitación, para estar a la altura internacional de aquí o de allá (sin certeza de qué altura es esa, pero da igual).
Lo triste es cuando una sociedad quiere parecerse a otra, pero no comprende que esta es la parte trasera de la casa, el cuarto de desahogo, el sitio que es preferible ocultar a todo trance.
Una una generación entera está viviendo en Cuba al margen del pensamiento. Ya me gustaría ver la otra cara de esta moneda, Odette, para empezar a creer que existe. Mi preocupación, y por lo visto de mi generación, a la que pertenecemos las dos, quizás se centre en la pregunta Quo vadis, Cuba? Qué va a pasar cuando en lugar de una en Guanabo, haya una discoteca en cada esquina, cuando el tráfico de droga sea un peligro mayor allí, cuando las libertades hagan creer que el ciudadano puede hacer de todo, pasarse los límites siempre. Qué va a pasar, me pregunto, cuando debamos tener lista una generación que se haga cargo del país y no exista. Qué nos espera. Tal vez mi visión sea demasiado pesimista, pero con imágenes como esta, no puedo ver de otra manera.

Anónimo dijo...

Comparto tu reflexión Odette, también la nausea que lo provoca. La cultura patriarcal es profundamente repugnante sobre todo por el trato denigrante a la mujer. Hay apenas diferencia entre el circo romano y la discoteca de Guanimar: la infamia como espectáculo.
Gracias¡¡
Namaste
Julio Fowler

Camilo Venegas dijo...

Odette, ese espectáculo es una mirada indiscreta a la Cuba actual, que es un país que no reconozco o que al menos se parece cada vez menos al que yo dejé hace 10 años. Se habla de crisis moral en elmundo y yo (que nunca he sido moralista) jamás me asusto con esos tremendismos. Sin embargo, lo que pasa en Cuba si me produce miedo. Le temo a ese descojonamiento que abriga a todo y a todos.

Lázaro del Toro dijo...

Sí, es terrible. Es de mal gusto. Es la vulgaridad hecha vídeo. Es denigrante. Pero Odette, esto es un anticipo de lo que viene. Tampoco veo mucha diferencia de lo que se ve en la calle con lo que se enseña en el vídeo, porque lo peor no es que se vean los genitales y demás, si no para qué y por qué. La diferencia entre lo que se ve en la calle (entiéndase cualquier espacio público) y lo que muestra el vídeo es que aquí está más concentrado. Por cierto y ¿para cuándo uno de chicos?

Pitibuchi dijo...

Cuando una sociedad se degrada en todos los estratos ya no hay freno posible. Empezaron separando la fasmilia, no obstante aquel discursito de las clases de marxismo de que "la familia es la cédula de la sociedad". Ahora, sin límites, los jóvenes -y no tan jóves- viajan por el camino del dinero, del sexo y no hay un freno para decir: hasta aquí. Sí, se pierde el respeto a las mujeres con estas actitudes machistas. Sí, se de pie a la misóginos y al maltrato. Pero, ¿se inculcan valores en la Cuba de hoy? En la Cuba de hoy, desgraciadamente, priman la grosería, la falta de urbanidad, la deshonestidad, la mala educación -intelectual y cívica. Sin riendas. A la deriva.

Y si después las violan, las golpean o las matan porque están incitando a eso... vienen los llantos.

Luzma Umpierre dijo...

Me has hecho reir y pensar.

Teresa Dovalpage dijo...

¡Pobres chicas, no! Otras que siguen bailando al son que le tocan, como bien decías en el post anterior. No creo que se trate de puritanismo, sino de ver en ello una manifestación de chabacanería…por gusto. Dentro de 20 años (si no viene un calentamiento global u otra invasión de bárbaros o un cometa errante no choca con la tierra) esas chicas se verán en el dichoso video (porque los videos embarazosos tienen una capacidad de superviviencia envidiable)y …¿qué dirán?

Francesca Gargallo dijo...

Excelente Odette. Cada vez que veo un "concurso" de ese tipo, reconozco lo que ya sé: las mujeres debemos pelear entre nosotras para gustar, debemos "competir" para agradar la mirada de un hombre, de los hombres, de los posibles compradores y de los que no pueden comprarnos y entonces se sentirán frustrados por ser amados, queridos, atendidos por mujeres que ni de lejos se parecen a las del deseo construido desde el mercado.
Yo me niego a definir mi sexualidad, porque me niego a dejar de tener deseo y sexo a mis 53 años, me niego a tener que escoger de forma defintiva entre una mujer o un hombre para amar o para gozar un rato, una joven o una mujer de mi edad. Sigo creyendo que la sexualidad es uno de los espacios de libertad que el patriarcado y el mercado nos ha arrebatado, en momentos de nuestras vidas al ponernos a competir entre nosotras y en otros al obligarnos a una moralidad de exclusiones y renuncias.
Digo no a los concursos y a las moralinas.
Fantástica tu descripción del concurso: no hay narración que no sea, en sí, una transmisión de conocimientos libres.
besos desde Honduras
Francesca

Anónimo dijo...

¡Muy bien dicho, querida Odette! A mí me parece que lo que se confunde no es tanto libertad con libertinaje, sino libretad y libertinaje con sujeción: ¿Qué tan libre puede ser una mujer que reproduce los esquemas del imaginario tradicional del machismo? ¿Qué tan libre es una mujerobjeto? Un abrazo, querida amiga y felicidades, de nueva cuenta, por tu Parque...

Ma. Elena Olivera

Eva dijo...

Claro que no te estás vieja, amiga. Aún en nuestra juventud, cuando las "locuras" propias de la edad pasaban como justificadas, ciertas manifestaciones eran criticadas hasta por nosotr@s mism@s...y nada tenía que ver nuestra posición al res ...pecto con una ideología o un sistema en sí, aunque la enseñanza que recibiamos de nuestros mayores estuviera impregnada de sus doctrinas, pero existia el respeto, la educación transmitida de generación en generación y una formación de valores que nos hacia respetarnos a nosotros mismos. Y me alegro que hayas tocado el tema...como dice el dicho: "el de casa es el último que se entera" y yo acabo de enterarme de que esos "concursos" existen aqui, así que tendré que estar atenta, no quiero que la niña de mis ojos se enrede en algo de eso.

Alberto Lauro dijo...

Un beso me ha encantado el texto pero no se mandarte un comentario. Un beso.

jtg dijo...

Odette, amiga, cómo no estar de acuerdo contigo... Todos nos ponemos viejos (río). Este asunto es más complejo de lo que parece: cómo explicarse a uno mismo el rechazo que le producen estas cosas, unido al apetito por verlas, al relativo asco que siente cuando las ha visto, al respeto por la libertad individual, al miedo a caer en mojigaterías baratas. Bueno, creo que la clave está en algo que tocas en tu texto: ¿realmente estamos hablando de actos libres? Y la vulgaridad ¿queda exonerada de culpa si se (re) viste con supuesta libertad? Yo creo que estos actos, tanto para autores como para coautores, no son nada libres, son denigrantes, y sobre todo, vulgares. Esos jóvenes (chicos y chicas) por el camino de la vulgaridad se alejan cada vez más del erotismo más placentero y edificante; por el camino del libertinaje como medio de vida, se alejan cada vez más de la libertad. Dicho esto, creo que tampoco debemos darle al asunto demasiada importancia. Son jóvenes, amiga, muy jóvenes. Tienen tiempo para todo, inclusive para experimentar un erotismo más humano donde dobleguen a su bestia para aprender a gozar como dioses. Dales tiempo. Tampoco te preocupes demasiado por el tono de tu prosa. Todos envejecemos (río de nuevo) Te abrazo. Jorge

Marithelma dijo...

bonito el texto y difícil de escribir, pero imprescindible
gracias
mt

Carmen Karin Aldrey dijo...

Lo has dicho todo Odette, a mi sólo me queda por decir: decadencia, total y absoluta.

Nancy Estrada dijo...

Siempre, gracias. No, no estamos poniendonos viejas, yo tengo sesentisiete, y casi nada o todo me asombra, contradictoria que soy a Dios gracias! Vivimos Tiempos muuuuuuuuuuuy feos, querida Odette. Como diria mi Abuela Conchita, y lo que falta!
Un abrazote,

Nancy

Escombros Hablaneros dijo...

Llegué tarde a éste texto porque mis ojos me lo están impidiendo, pero no quería dejar de darte mi opinión. Ya hablamos un poco sobre el video por otro medio, pero me parecer que lo principal de lo sucedido es el contexto social de nuestro país siempre tan politizado con la defensa femenina. Me gustaría mucho que ese espectáculo fuese presenciado por la FMC, tal vez con la defensa a la diversidad de su hija Vilma Espín formaría parte del jurado al son de “como cambian los tiempos Venancio, que te parecen…”

Anónimo dijo...

Me ha impresionado sobremanera su descripcion del video sobre la fiesta de cuasi-perchero (sin perchero) en el dancing de Guanabo, donde las mujeres "mostraban sus bondades", como decia aquel (defenestrado) Carlos Aldana que en epocas de cuarto congreso de la uneac venia a provincias a predicarnos su moral... en calzoncillos.
Lo peor, digamos, es que tambien estamos viendo otras "encuereces" por estos dias en que la moral escasea, y aunque sin desvestirse en publico, nuestras muchachas y muchachos jinetean por las calles de toda la isla en un lamentable tour de belleza que cada vez escasea mas por dentro.
Saludos.

Ana dijo...

Al igual que lo dicho por Karín, pienso que lo has apuntado muy certeramente todo. Yo también me debo estar poniendo vieja porque opino lo mismo que tu querida amiga. Exactamente lo mismo y también-dicho sea de paso- me ha venido a la mente la vieja sabiduría de mis abuelas.Ana Cabrera Vivanco.

Elsa dijo...

La pregunta obligada: ¿hasta cuándo? =(

La Rusa de Baracoa dijo...

Mi querida: ese no es más que otro intento por parecerse al mundo que hay más allá del Malecón. Allá deben haber llegado los videos de Wild On y deben jurar que así son TODAS las fiestas playeras en el podrido (pero anhelado) mundo capitalista. Imagino que has visto el video de Charanga Habanera que dice "tú llorando en Miami y yo gozando en La Habana", donde la Llorona sufre en la inmensidad de su piscina. Allá juran que todos los que nos vamos tenemos una. Yo, lo más que he logrado es tener bañera y agua caliente suficiente para llenarla. Y no olvido al cubano "internacionalista" (palabra nunca mejor aplicada en Venezuela, que es la "inter-nación", el puente para llegar de Cuba a los Estados Unidos); el cubano, repito, que llegó a mi casa pidiendome que le consiguiera cocaina para probar. Ante mi cara de asombro (y de encabronamiento, porque ya ni fumo cigarrillos) me dio un codazo confianzúo: "ay, me vas a decir que tú no sabes, si en estos países todo el mundo se mete drogas". Ese es el resultado de tantas décadas hablando horrores del extranjero: no pueden creer que existamos comemierdas que trabajamos, pagamos impuestos y comemos sin grasa. Un beso grande.
PS: Y no me has dicho ná de mi bló.
Camilo

Dagmar dijo...

A mi el video ma pareció de una vulgaridad superlativa, tendencia generalizada en la Cuba actual, que va más allá de este hecho concreto. Estoy completamente de acuerdo con Camilo, es una mirada indiscreta a una sociedad decrépita, decadente, corrupta e inmoral en su esencia, que además ha tenido el cinismo de sañalar con el dedo acusador a la moral burguesa, sus excesos y bla, blablá, blablablá.
Gracias Odette, siempre es un placer leerte.

Anónimo dijo...

lo dicho, una carga al machete de vulgaridad, mi apoyo a lo que acabas de decir es la prueba de que estamos muy muy viejas, un abrazo, sonia

MS dijo...

Qué banquetazo se habrá dado alguna gente. Eso no es taco de ojo: ¡es la enchilada completa!

C Martin dijo...

Muy bueno y amenamente narrado, como siempre, el comentario.

Maya dijo...

Lo lei y estoy totalmente de acuerdo contigo. Estamos cayendo en una falta de ética y estética.
Espero el Parque del martes.
bendiciones.

Anónimo dijo...

Cuidado con el puritanismo de los 50 (edad, no década). Por favor, eso es lo más normal en cualquier país del mundo que se dedique al turismo, lo que debíamos cuestionarnos es porqué no se había hecho antes, por qué en Cuba las playas nudistas son sólo para extranjeros y alejadas de la vista de cubanos "depravados", con el absurdo que el nudismo no tiene que ver con la cultura cubana (¿y tendrá que ver con la española?). Además, muchas de las muchachas que aparecen son extranjeras.
Puritanismo a esta hora no, por favor.

Anónimo dijo...

Acabo de ver el video en el enlace que dejaste. Una observacion: Si bien el animador si es cubano, ninguna de las muchachas era cubana. La primera no distingui de donde era, las del medio eran de Canada, y las terceras de Panama.
Las cubanas hacen sus locuras en privado, pero de momento aun cuidan su "reputacion". Somos una sociedad muy "social", y si bien extraño mucho los viejos tiempos de Cuba, no le pierdo aun la fe.