miércoles, 7 de abril de 2010

Íntima sexualidad




La semana pasada, a raíz de la declaración pública de la homosexualidad del cantante puertorriqueño Ricky Martin y de mi artículo en este blog al respecto, varios amigos se mostraron incómodos: me insistieron en que la sexualidad es un asunto íntimo y que no hay razón alguna para sacarlo del confinamiento a los aposentos particulares donde ha estado resguardado, dicen, por los siglos de los siglos. Pero eso no es exactamente cierto: si bien el apareamiento humano —que es sólo una de sus manifestaciones— suele consumarse en la paz de las habitaciones, la sexualidad es y ha sido siempre un asunto público.
Cuando Ricky Martin o yo decimos que somos homosexuales, estamos haciendo más o menos lo mismo —aunque en sentido contrario, afirmativo en este caso— que cuando, ante las presiones o dudas sociales, tantos varones insisten, enfurecidos, en que “no soy puto, güey” o tantas muchachas abren los ojos y mueven la cabeza diciendo “te juro que no me gustan las mujeres”. O sea, definiendo nuestra identidad sexual que es —tanto para homos como para heteros— una de las características fundamentales de la personalidad.
Cuál es la fobia a las etiquetas —si de homosexuales se trata; que en cualquier otro caso (profesión, grado académico, oficio, nacionalidad o procedencia, etc.) hay muy pocas reticencias—; cuál, si desde el segundo mismo en que nacemos se nos clasifica como hembra o macho —una etiqueta a veces tan infuncional y equívoca— atendiendo precisamente a nuestros órganos sexuales. Y esa calificación nos es solicitada, aunque pueda apreciarse a simple vista, en todos los formularios que llenamos durante el transcurso de la vida, desde el acta de nacimiento hasta la de defunción.
Para los heterosexuales la sexualidad es también un asunto público. Ellos salen de la mano a la calle, caminan abrazados de sus parejas, se besan —en la boca— delante de todos, bailan eróticamente y se aprietan en lo oscurito e, incluso, en lo más iluminado. En franca exhibición de su preferencia, presentan a sus parejas a la familia y los amigos, y realizan esos grandes festejos publicitarios que son las bodas para celebrar el contrato de cópula reproductiva según el cual unirán semilla y vientre —alegorías metafóricas de los órganos sexuales— para formar una familia. Y luego enseñan, orgullosos, sus embarazos y a sus proles, frutos inequívocos de la consumación del apareamiento sexual.
¿No son, acaso, todos esos rituales expuestos a los cuatro vientos una declaración pública? No hay que ponerse un letrero en la frente ni enarbolar una bandera que diga “soy heterosexual” porque lo muestran y lo demuestran, con pavorreálica ostentación, en cada uno de sus actos relacionados con el amor y la pareja. Y también en los relacionados con el ejercicio del poder a todos los niveles.
Que la sexualidad —sea la que fuere— se confine al ámbito de lo íntimo —o lo vergonzoso— es dejar a los abusadores en un coto de impunidad. Ahora nos sorprende y nos indigna la cantidad de curas acusados de pederastia cuando hemos callado —y enseñado a callar y exigido ese silencio— por décadas, por siglos, ante los pederastas de cualquier profesión y grado de familiaridad que pululan en nuestras sociedades y para los que nos hemos hecho de la vista gorda por vergüenza a confesarnos sus víctimas. Porque cuántas niñas —y niños— no fuimos manoseados o tuvimos que observar y tocar los genitales que nos mostraban los mayores, muchas veces miembros de nuestras propias familias, escuelas o círculos de amistades. Cuántas y cuántos no seguimos aguantando que los abusadores nos falten el respeto en el transporte público o cualquier lugar donde se sientan cómodos y protegidos sabiendo que nos avergonzaría hacer un escándalo relacionado con ese tipo de sucesos. A cuántas y cuántos no tratan de chantajearnos y engañarnos a cambio de favores sexuales, y cuántos y cuántas no utilizan esa vía para “ascender” y mejorar…
En las sociedades donde los “diferentes”, los menores o los más “débiles” sigan siendo objeto recurrente de abuso o escarnio, la sexualidad no es —ni puede ser— un acto circunscrito a la esfera de lo íntimo. De que lo sexual salga definitivamente a la luz, dependerá que ya no haya que callarse las ofensas, las agresiones, la discriminación y las calumnias; que no queden tranquilamente impunes los abusadores.
“Ojalá llegue el día en que no sea necesario que un artista tenga que confesar que es homosexual” me han repetido casi textualmente, como frase hecha, varios amigos, incluidos algunos homosexuales, como si hacerlo fuera una impropiedad y una vergüenza que debiera seguir oculta. Yo digo: ojalá algún día no sea necesario que un artista “confiese” su homosexualidad sino que todos y todas podamos decirlo como los heterosexuales, sin miedo, sin pena, como quien dice soy doctor o equilibrista.

22 comentarios:

Ivelisse dijo...

Yo creo que tu frase final clarifica un punto de vista muy cierto, Odette. No creo que cuando alguien dice que es homo, esto se debe considerar una “confesión”, como si fuera un pecado. Se debe simplemente decir: “Si, soy homosexual “. Nosotros, los homos (yo incluida), somos los primeros que nos tenemos que desembarazar de los sinónimos que nos han querido endilgar. Un homosexual es tan decente, moral o humano como cualquiera, pues lo que importa es el individuo y no su orientación sexual.

Carmen K Aldrey dijo...

Muy de acuerdo contigo, Odette.
En las comunidades primitivas se copulaba a plena luz del día, era una actividad como comer o cazar, incluso a veces con el mismo sexo. Con la evolución ciertos factores, entre ellos la religión, crearon los prejuicios, las leyes divinas, el terror al infierno, entonces el sexo devino misterioso, la fruta prohibida, un tabú que sólo era posible disfrutar con la ropa puesta y entre murallas.
Gracias a Dios el tiempo nos fue cambiando el destino y hoy por hoy muchos se atreven a desnudarse en público, no sólo físicamente sino también como identidad, como lo que se es.
De todas maneras, pienso que la mejor actitud es un comportamiento natural, tal y como se conducen los heterosexuales, sin ese pánico escénico o el temor del qué dirán, total que la vida es muy fugaz, y como dice Ricky, loca, muy loca, en el mejor sentido de la palabra, es decir, locura con cordura, el balance ideal.
Es terrible que en algunos países incluso exista la pena de muerte para los homosexuales, como sucede en Irán. pero eso ya es otra historia.
Un gran abrazo.

jtg dijo...

Pues claro, amiga mía... Tienes toda la razón... Insisto en lo que te dije el martes pasado: los últimos 2500 años de pensamiento abstracto, y muy especialmente los últimos 1500 años, en los que ese pensamiento abstracto aupó y amparó a las grandes religiones monoteístas, nos han llevado a este punto. Esto hay que combatirlo con información, con cultura. Somos parte de una civilización que se deconstruye hacia no sabemos dónde, y eso da mucho miedo -a mí también-. La deconstrucción de la moral absoluta en pos del retorno de un relativismo "incierto" pone muy nerviosos a los agentes moralizantes. Claro, ahí están los libros. No sabemos quiénes seremos, pero sí quiénes fuimos. Sabemos que fuimos tan homosexuales como heterosexuales en épocas cruciales, prehistóricas e históricas. ¿Realmente en occidente hemos inventado -o incluso descubierto- algo que afecte a lo hondo del ser humano desde la Grecia clásica? Bueno, los apólogos de las doctrinas monoteístas no tendrán dudas, responderán que sí. Pero nosotros, los simples curiosos, los lectores... ay cuántas dudas podemos tener al respecto. Yo, de Aristóteles para acá, no veo gran cosa nueva, salvo en casos excepcionales, como Darwin, por ejemplo. Bueno, que te doy la razón y te abrazo.
Jorge

Anónimo dijo...

Afinadísimo, Odette, things will be better. Rita Martin

sonora y matancera dijo...

la sexualidad humana es el gran tabú de la sociedad occidental, que le quiere imponer a un acto animal su naturaleza bitonga, moralista, obligándola a esconderse debajo de las sotanas y hábitos religiosos (in more ways than one, yeap), y miren cuántos secretillos y pecadillos se llevaYtraen en ese palacete del vatiMorbo... El RickyDicky ahora y cuando anunciaron, sin mucho alboroto, que la BatiChica era lesbiana (Batichica sale del clóset: "Sí. Es lesbiana. También es pelirroja. Es un elemento más de su personalidad, pero no es su personalidad", le explicó a la revista Comic Book Resources Greg Rucka, guionista de DC Comics. BBCMundo http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7885000/7885738.stm) y cosas así de naturales... en la segunda década del siglo 21 es sumamente cansón, pero necesario que la juventud se destape y ya, no dé más explicaciones. soy lo que soy, trágatela.

LA REDACCIÓN dijo...

Que así sea, querida Odette.
Un gran abrazo, como siempre.

Leticia Romero Chumacero.

j c dijo...

Odette: indudablemente, tema díficil donde existen una diversidad enorme de argumentos.
Un abrazo fuerte y un beso grande, grande, grande.

Anónimo dijo...

Genial, amiga del alma. Totalmente de acuerdo. Besos.
Ma. Elena

Lula dijo...

A mi me pareció excelente la noticia de Ricky Martin y su declaración no solo de una definición sexual sino también de su libertad, libertad de ser el mismo, libertad de poder decir este soy yo y estoy más vivo que nunca porque soy real acepto y agradezco mi vida como es, eso para mi no tiene precio reconocernos tal cual somos nos da fuerza, nos llena de vida y emoción, nos hace vivir mejor para nosotros mismos no para los demás. Pienso eso fue el fin de Ricky y muy bien por el y por lo que nos muestras en tu articulo bien por todos los que vivimos siendo reales con nosotros mismos y con los demás. Totalmente de acuerdo ¿Cuál es la fobia con las etiquetas? ¿Porque los que las usan es "lo normal"? Alguna vez tuve que preguntar ¿Porque el si trae a su novia a casa y yo no puedo hacerlo? ¿Cuál es la diferencia entre el y yo?
Como enseñaremos a nuestros hijos a ser libres de pensamiento a defender su autonomía si no es con el mero ejemplo yo lo hice y todo en mi vida, la de mi pareja y la de mi hija va bien.
Que bien que para los que hemos declarado nuestra homosexualidad, porque eso nos ha hecho libres y nos ha dado una vida plena y feliz.

Escombros Hablaneros dijo...

Me encantó ese final entre la razón y la cuerda floja, que somos sino eternos equilibristas.

El negro de bcn dijo...

Querida Odette cada dia te superas mas.... completamente de acuerdo con todo el escrito, hasta en las comas.
Para vivir hay que ser y cada uno debe ser dueño de su destino, lastima quienes piensen lo contrario.
Te estimo , besos

Anónimo dijo...

maravilloso, nenita...

mabel

Anónimo dijo...

De eso se trata, y a pesar de lo inhospito que pueda ser el terreno lo importante es mirarse de adentro hacia afuera con naturalidad, asi se desarman a los detractores y a los ignorantes...el resto es la lucha historica por los derechos, cosa de cualquier minoria.

Lázaro Buría dijo...

Es tan evidente lo que explicas que me pregunto porqué ese resto de Humanidad -enorme-, donde no estamos los que opinamos como tú, no lo entienden. Y si acepto que no es por falta de "inteligencia", aunque ella sea muy variada y este desigualmente distribuida en nuestra especie -como otras muchas cualidades, defectos y otros bienes menos intangibles -, qué impide a esa "gran mayoría" entender lo que explicas con claridad y sencillez, qué otra cosa puede ser lo que hace de esta cuestión del "perfil de identidad sexual" algo tan "delicado y difícil" de aceptar por algunas de las teorías sagradas" que intentan describir cómo somos los humanos.

He pensado mucho sobre esta cuestión en los últimos años, pues antes cuando era -y aún lo soy, aunque no sé hasta cuando-un "hetero normalito" -¡nunca fui un fundamentalista de mi preferencia en este aspecto!-. Jamás incluí a la preferencia sexual entre los rasgos que me hacían respetar "a los otros u otras", y también me daba cuenta que este asunto tenía algo que ver con "la felicidad personal y la productividad de la realizacion personal en el trabajo y sus consecuencias para la "economía en general" -fuese esta individual, familiar, clánica, nacional o global-. Por esto, pienso que, aunque has abordado con mucha lucidez el tema, este es tan amplio y requiere "matizar" tantísimos de sus aspectos -para que sea cabalmente comprendido y no se convierta en otro camino más de los muchísimos que nos desunen y enfrentan-, que habrá que volver sobre él una y otra vez desde otros puntos de vista, a los cuales tú has agregado uno que, en mi opinión, ilumina con mucho acierto una parte de los conflictos y discusiones que se derivan de atreverse a comentarlo.

Es muy difícil dibujar con palabras lo que uno piensa sobre algo, ¿verdad? Por eso cuando te leo creo que eres una excelente pintora. Pero en la profesión en la que más destacas lo que haces, es en la de "Buena Persona".

LB

Anónimo dijo...

Oscar Wilde hace más de 100 años fue acusado y llevado a la cárcel por ser homosexual; Shakespeare y Miguel Ángel siguen siendo hoy tema en artículos relacionados al homosexualismo. Ricky en pleno Siglo XXI no es la excepción; la sexualidad por lo visto es y será por mucho tiempo un asunto público.

Ricky bravo por ti, por tu valor a enfrentar esos juicios externos.

Besitos Odette
Orlando

Belkis Cuza-Malé dijo...

No estoy de acuerdo en que sigamos diviéndonos, y marginándonos los unos (o las unas) a los otros. Por favor, cuando se hacen antologías sólo para lesbianas o gays dejan fuera a muchos. se discrimina. Eso es puro sexismo. Lo siento. Nunca se me ocurriría escribir sólo para mujeresmujeres, o para feministas (la peste!!!), o para consumadas putas, o para mojigatas, o para las gatas y no los ratones.
Perdón, pero me parece de mal gusto el sexismo, que es una forma discriminatoria, y snobista de mostrar el trasero (cualquiera que éste sea). No hay literatura femenina, ni literatura gay, ni literatura lésbica, ni literatura machista. Hay sencillamente, buena o mala literatura.
La literatura que tiene necesidad de apellidos (gay, lesbiana, feminsta, machista, negra, china, azul o blanca) es sencillamente pobre.
Con quien me acueste no tiene nada que ver con la literatura ni el arte.
Lo siento, pero ya que debaten aquí esto, quiero dejar mi opinión (sólo eso, una opinión), sin ánimo de ofender a los amigos. Es sólo un llamado a la *cordura*, que nada tiene que ver con la moral o la moralina.
Gracias y bendiciones
Belkis

Aylín dijo...

Hace apenas unos días en lingüística aplicada tratamos el tabú de delicadeza, inmediatamente el aula revoloteó por el tema homo, gay, bi o hetero, coincidimos en que en Cuba es más fácil decir yo soy gay o cuestionar ¿tú eres gay?… ahora bien, siempre he creído que es más importante saber qué hace una persona en la vida, o sea, su profesión, y gustos comunes ante que sus preferencias sexuales. Por otra parte, la vida me ha demostrado que lo que nos mueve en la vida son los intereses y el sexo es un asunto primario en las relaciones humanas, en eso estoy en total acuerdo contigo, Odette... Y también confío en que evolucionemos un poquito y dejemos atrás esas cuestiones bestiales.

Luis dijo...

Dear Odette, el articulo anterior que escribiste sobre Ricky Martin, me parecio bueno, pero no me inspiro comentarlo, pues todo estaba "claro" y "obvio" para mi, pero este post "aclaratorio" me ha dejado con la boca abierta, WOW!!!, EXCELENTE!!!, Felicidades otra vez mas, este nos sirve a todo(as). Slds de un santiaguero.

litaperezcaceres.blogspot.com dijo...

Odette, como siempre, tenés razón cuando decís que la conducta heterosexual es aceptada como norma sin reparar que la homosexualida existe en todas las sociedades y civilizaciones desde que el mundo es mundo. En mi opinión fue la religión la que la confinó y la marginó. Te confieso que soy heterosexual, casada y que te admiro por tu inteligencia y tu sensibilidad, lo demás para mi también es importante y forma parte de tu ser, lo acepto así como los homos nos aceptan a nosotros, somo iguales. Ojalá que la lucha contra la discriminación sexual tenga resultados positivos.
Un abrazo, Lita.

Josan Caballero dijo...

Tú siempre con la mirada en el corazón, y éste volando más allá de las palabras, amiga Odette. Me agradan tus puntos y puentes de vista sobre la sexualidad, íntimo recurso para desbordarse con quien se puede y quiere conocer a blandas penas. No vengo por eso, pero converso, ya que estoy acá para avisarte que mi blog www.josancaballero.wordpress.com está cumpliendo un año y acabo de otorgarte el Premio Coral de Manos, o Viceversa, por tu magnífico blog y tu novela, amiga. Eres una incansable del arte y la promoción literaria. Espero que lo pases recogiendo por allá, saludos y abrazos, Josán Caballero.

Gualterio Nunez Estrada. dijo...

la sexualidad en la identidad del rol forma parte del libre desarrollo de la personalidad en la teoria constitucional latinoamericana, desarrollada por juristas colombianos y es precisamente la base fundamental de la declaracion de los derechos humanos que se cumplen sine qua non sobre esa expresion cultural del sexo dentro de los canones del compromiso social, la persona reprimida se encuentra en total indefension constitucionalmente y jamas podra asumir sus derechos y deberes segun la declaracion de derechos humanos aun y cuando haya logrado un elevado status quo.

Anónimo dijo...

LA SEXUALIDAD COMO CONSTRUCCION SOCIAL QUE ES, EXISTE COMO TAL CUANDO LA NOMBRAMOS. AL MENCIONARLA COBRA VIDA EN ESE ARTIFICIO CONSTRUIDO SOCIALMENTE. CREO QUE LO UNO COMO LO OTRO NO ES MAS QUE "SEGUIRLE EL JUEGO" A ESA FABRICACION. EN DEFINITIVA "EL HOMBRE Y LA MUJER SE DEFINEN POR LO MISMO. ACASO NO SOMOS SERES "ITINERANTES" EN LA SEXUALIDAD, ES EL "ORDEN" EL QUE PONE LA RESTRICCION, LAS NUESTRAS. NO ME IDENTIFICO NI CON LO HETERO, NI CON LO BI, NI CON LO HOMO.EXISTEN EN EL LENGUAJE.