martes, 23 de marzo de 2010

Vueltas que da la vida

El domingo 21, leyendo en Zu Galería



Marzo ha sido un mes intenso. Un vuelo tras otro —no sólo geográficos—, me dan la sensación de que he pasado todo un año, una vida casi entera como Tarzán, saltando de liana en liana. Inició con los efluvios de la Feria del Libro de Minería, días especialmente hermosos en los que tantas amigas y amigos me acompañan en ese proyecto entrañable que es el ciclo de escritoras latinoamericanas. Semana y media después estaba frente Nueva York, entre un mundo de gente, junto a dos de mis hermanas más queridas: Marlenys Villamar y Mabel Cuesta.
Gracias al empeño de Nayar Rivera, el Instituto Cultural de México en Nueva York y la maestría de escritura creativa en español de New York University auspiciaron que varios autores del catálogo de Quimera Ediciones nos presentáramos en el King Juan Carlos I Center de NYU el jueves 11 y la noche siguiente, propiciado por mi viejo amigo Javier Molea, en McNally Jackson Books, esa lindísima librería de Soho, de ambiente familiar, cálido y acogedor.
Eso me dio la oportunidad de coincidir, además, con el gran festejo por las dos décadas de la antología Poetas cubanas en Nueva York. Allí —tanto en la compilación que publicó Felipe Lázaro hace veinte años en Betania como en la jornada del viernes 12 en Baruch College— se reunieron cinco voces fundamentales de la lírica cubana contemporánea: Magaly Alabau, Alina Galliano, Lourdes Gil, Maya Islas e Iraida Iturralde, poetas queridísimas y admiradas, junto a un nutrido grupo de estudiosas y amigos que disfrutamos de un día mágico donde todo fue perfecto.
Hay un sitio en Miami que desde hace meses es mi lugar favorito en esa ciudad: el patio de Manny López en Zu Galería. Allí me solté anteayer del siguiente bejuco volador para celebrar, en una maravillosa matiné dominical, rodeada de amigos y gente muy querida, el Día Mundial de la Poesía. Dediqué mis versos, mi lectura de esa tarde, a mi hermana Amanda Castro, poeta, hispanista y luchadora social hondureña quien, en las primeras horas del viernes 19 —viernes, bonito día para emprender un viaje— trascendió las limitaciones de su cuerpo físico y voló a esas otras regiones desde donde ahora nos observa sonriente.
Amanda es una persona especial en mi vida. Teníamos que conocernos; estaba marcado en el destino. Bastó que nos abrazáramos aquella tarde de octubre de 2005 para saber que éramos hermanas. “Vos sos bruja”, me decía a veces, mirándome muy fijamente, y cuando le respondía: “Más bruja serás tú”, ella soltaba esa carcajada quedita, como hacia adentro, que le permitía el poco aire de sus maltrechos pulmones.
A poca gente he visto vivir con tanta intensidad, compromiso y entrega: la fundación y mantenimiento de Ixbalam Editores para la enseñanza y promoción de la literatura de mujeres, las luchas por la equidad de género, los encuentros poéticos y feministas por toda Centroamérica, las jornadas de solidaridad con la huelga de hambre de los fiscales, la resistencia contra el golpe. Durante una de mis visitas nos llevó a una casa en un barrio humilde de Tegucigalpa donde quería instalar un centro al que pudieran acceder niñas, mujeres y jóvenes, para que la cultura los alejara de las pandillas, de la droga, de la violencia. Hablaba con tal seguridad, que sobre aquellas paredes y pisos desvencijados casi podíamos ver construidos sus sueños. Patty impartiría los cursos de artes plásticas; Florián, Melissa y ella los de literatura y algunos de género; Astrid los de danza; Karla los de música… Preparó largos y detallados documentos que presentaron a fundaciones y oficinas de cooperación internacional. Ésa fue, sin dudas, la semilla del Proyecto Siguapate, donde tantas mujeres y sus familias recibieron apoyo sicológico, económico y humano contra la violencia, la injusticia y las desigualdades.
El viernes, mientras buscábamos un lugar para cenar, la luna mayamita parecía una sonrisa; la sonrisa de Amanda. El sábado al mediodía, en el minuto exacto en el que entró la primavera, sentí que Amanda respiraba el mismo aire —por fin libremente— y se mojaba los pies en aquella heladísima agua. Caminé hasta el final de la playa y al llegar a la caleta, una muchacha le tomaba fotos a otra, echada sobre la arena, haciendo poses de modelo sexy; en mis ojos, lujuriosos, brillaba la mirada de Amanda.
“Tenés que ser feliz dondequiera que estés”, me dijo, entre otras miles de cosas, aquella tarde de mayo pasado, la última vez que nos vimos, mientras bebíamos un glorioso guífiti, ese licor de hierbas y aguardiente que pidió prestado a las entidades de su altar de chamana para convidarme. Sé que ella está feliz donde las alas de su alma la han llevado. Sé que desde allí nos mira, con esa picardía suya desbordándosele de los ojos, y levanta el pulgar como en la foto. Lo sé, lo siento, me lo dice ese hilo invisible que siempre nos unió, la serena paz de la llama que enciendo para ella.
Cuando dentro de unos días sus amigas más cercanas, diosas y brujas como somos las mujeres, depositen un mechón de sus cabellos en el Yax Ché, sendero de las mariposas de la zona arqueológica de Copán, estaré entre ellas en aquel paraje dedicado a las guerreras aunque sea a esta distancia. Porque, dinos Amanda, ¿existen acaso la distancia, la cercanía, el ayer y el mañana o sólo son estratagemas, simples argucias en estas vueltas que da la vida?

Amanda Castro leyendo su poema "Homenaje ántemo"

(realización: Cattrachas, Honduras, 2010)

13 comentarios:

Manny Lopez dijo...

Odette, para mi ha sido un verdadero honor conocer y tener en mi mundo a personas tan lindas, tan talentosas como tu, y muchos otros que gracias a la poesia han ido llenando mi mundo ... aqui te esperamos siempre. Besos, Manny

Odette Alonso dijo...

Gracias Manny, querido.
Y gracias a mis quiméricos Sergio y Nayar; a Raúl Zorrilla y su staff del Instituto Cultural de México en Nueva York; a Lila Zemborain y Mariela Dreyfus, de NYU; a Elena Martínez y Mabel Cuesta de Baruch College, por permitirme estas oportunidades y aventuras.
Y a Ana, Marlenys y Efraín por darme alojamiento. Y a Mabel y Maya por sus atenciones. Y a mi hermana Ena, y a mi prima Astrid y Toño por el rico desayuno y la compañía... y la lista se hace interminable...

EL SITIO DE LA LUZ dijo...

Estas crónicas si supieras como me salvan de muchas nostalgias que no tienen sino que incorporar belleza, gracias por compartirlas, por tu sencillez y tu buena letra, de oro, gracias.
Juan C Recio

ZoePé dijo...

Es hermoso esto que leo, Odette.
Gracias.

Mabel Cuesta dijo...

Querida Odette... como bien sabes, porque eres bruja: nada pasa casualmente y todo esta conectado.
Este marzo tuyo de viajes que tanto disfrutamos todos y la muerte de Amanda pueden tener un secreto hilo que los conecte... quiero creer, asi como lo crees tu, que miras por ella, que donde quiera que este, vive en ti, en el amor de tus amigos, de tus anfitriones, de tus lectores, de mis alumnos que la escucharon a traves de ti...
Gracias por venir... eres siempre bienvenida.
un abrazote que espero Amanda sienta

jtg dijo...

Qué bien, guapa. Me alegra mucho que estés tan activa, tan fértil. No pares, salvo que sea para dar fe de lo recorrido y vivido. Y claro, para seguir escribiendo... A ver cuándo vienes a España. Siento mucho lo de tu amiga. No la conocí ni leí, pero tu crónica me alcanza para sospecharla henchida de humanidad. Sigue bien, cariño. Te abrazo. Jorge

Escombros Hablaneros dijo...

Mi querida Odette,
Tu alma de poeta iluminó todo éste texto que más bien parece una oda a los amigos. Emociónate y bello. Te quiero mucho mi amiga. Azuquita

Teresa Dovalpage dijo...

De todos estos viajes saldrá algo más, poemas o quizá un cuento o una novela. Y sin dudas que Zu Galería es un espacio mágico y con duende...

rafa dijo...

Queridísima, ¡Hermoso Parque!,¡qué placer contar con tu amistad!. Aquí desborda cual ancho y largo de tu generoso corazón. Gracias por hacernos compartir este pedazo de ti, este homenaje a tu luminosa amiga .
Cariños Queve

Juan Carlos dijo...

yo también ofrendo un poco de luz para tu amiga fallecida.

Anónimo dijo...

Siempre que leo tus posts, crónicas, exposiciones, "oralidades", más me convenzo de que la otra novela debe estar al menos en gestación, no lo olvides. Concéntrate todo lo que puedas en esto, que el tiempo de un escritor pasa muy rápido.
Muy sentido y meridiano lo que evocas en esta ocasión.
Félix Luis Viera

Anónimo dijo...

Sólo decirte que fue un honor para mí conocerte, un privilegio. Y siempre un placer el leerte en este parque que por lo que veo, hay que llegar temprano para encontrar asiento. Un fuerte abrazo, Karin

Nayar Rivera dijo...

Querida Odette, desde que te conocí primero por correo, sentí que ya te conocía y te quería. Cuando te abrí la puerta me emocioné por poder ponerle rostro al fin a un ser humano cariñoso, fuerte, responsable, entregado. La vorágine de las presentaciones no nos dejó mucho tiempo, pero fue muy valioso el que tuvimos. Lamento mucho que el epílogo del mes fuera la muerte de una amiga querida, y por eso te envío un abrazo doblemente grande. Gracias, Nayar